La Guerra de los Transgénicos

TRANSGENICS-WAR

110 nobeles acusan a Greenpeace de “crimen contra la humanidad” por actuar contra los transgénicos

 

Con este titular se abría la pasada semana un debate entre ciencia y ecología, pero la pregunta es: ¿quien tiene razón? 

Responder a esta pregunta desde el punto de vista científico es bien sencillo, aunque lo mismo pensarían muchos ecologistas argumentando que después de más de 20 años de transgénicos en el mercado y más de 60 de estudios clínicos, “no existen estudios demostrados a largo plazo”.

La causa real aparente de esta discusión huele más a un conflicto de intereses que a un intento de solucionar los problemas ecológicos o de una población hambrienta. Vamos a analizar los pros y contras de ambos bandos y que cada uno saque sus propias conclusiones:

 

 

Los nobeles: Forman un grupo respetable e influyente dentro de la comunidad científica, y en algunos casos también en la sociedad. A pesar de ello no hay que olvidar que son personas como el resto de los mortales y esto significa que dentro de este grupo, como en todos, hay buenos, malos y regulares. Como individuos cada uno de ellos tiene su propia conciencia, ideología, valores… y por lo tanto son susceptibles de manipulaciones por parte de las grandes industrias (farmacéutica, alimentaría, petrolífera, etc…).

Existe un conflicto de intereses claro y una lucha interna evidente entre el bien y el mal dentro de la comunidad científica, pongamos los ejemplos de la gripe A (H1N1) u otro más reciente como el ébola. Un virus “sin cura” que lleva toda la vida matando en el tercer mundo, de repente se convierte en una amenaza mundial y en un mes aparecen varias vacunas saltándose todos los protocolos.

A pesar de que a la comunidad científica se le “tape la boca” mientras nos matan por la contaminación, por exceso de radiación, por los derivados del azúcar en alimentos, los conservantes nocivos y el exceso de pesticidas o productos químicos en carnes y vegetales, existe un grupo amplio que intenta ayudar a la población. El problema es que si la solución no da dinero es muy difícil que vea la luz o se expanda de forma masiva. La ciencia a día de hoy es un títere de compañías y gobiernos.

Los ecologistas: Aquí pasa lo mismo que en el otro grupo, los hay mejores y peores. Algunos les acusan de radicales, exagerados o alarmistas, pero lo que es indiscutible es que en los últimos 10 años sus pronósticos sobre el cambio climático, la despoblación en ciertas especies y los problemas derivados de la deforestación se están cumpliendo. Muchos de sus estudios están realizados por científicos, lo cual les da credibilidad y choca con las grandes compañías.

Resulta muy curioso que esta comunidad este en contra de todos los tipos de trasngénicos a pesar de su “formación”. Cierto es que hay cosas de dudosa ética, pero ejemplos como el arroz dorado, cultivos resistentes a plagas  o procesos de hibridación en cultivos cruzando especies de la misma familia, dejan en entre dicho algunos de sus argumentos.

Ellos se defienden con dos argumentos principales; no hay estudios suficientes, y se crean resistencias en las plagas. El primer argumento podría llegar a tenerse en cuenta en algunos casos recientes, pero el segundo es insostenible. Las resistencias al medio es algo que todo plaga o “bicho” va a generar siempre, esto se llama evolución y gracias a esto hoy en día estamos aquí. Es algo inevitable e imparable, el instinto de supervivencia va desde las bacterias hasta nosotros, y sea cual sea el medio o la dificultad siempre habrá supervivientes. Lo que habría que legislar es una metodología eficaz y responsable. Como ejemplo existe un sistema de cultivo en maíz que utiliza plantas no resistentes colocadas entre otras resistentes para que sean devoradas por las plagas y así salvar las cosechas y evitar generar resistencias.

Otra tema es como se tratan los cultivos o alimentos, como pasa hoy en día con una población animal y humana sobreexpuesta a los antibióticos.

 

 

 

Resumiendo: Estamos ante una “Civil War” en la que las dos partes tienen razón a grandes rasgos y a su vez ambas se ven manipuladas por terceros de forma consciente o inconsciente, ya sea por intereses económicos de grandes compañías y gobiernos, o por cuestiones personales, de ética o religión.

 

¡Esperemos que ambos bandos abran los ojos, firmen la paz y se unan contra su verdadero enemigo por el bien de todos y del planeta!